Educa Peques


Consejos de alimentación por Carlos González
Mayo 8, 2008, 11:20 am
Guardado en: Alimentación

1. No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.

2. Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.

3. ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.

4. Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.

5. El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.

6. Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.

7. Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.

8. Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.

9. La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.

10. Pecho “for ever” y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.

11. Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.

12. Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto.

13. La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.

14. Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!

15. Chucherías prohibidas. Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.

16. La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.

17. El perceptil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?

18. Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.

19. Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.

20. Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.

21. Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.

22. Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.

23. Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.

24. Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.

25. Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo y ponga todo perdido es preferible concederles cierta independencia.



Artículo sobre el sueño de los bebés
Mayo 8, 2008, 11:01 am
Guardado en: Dormir sin lágrimas
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Estudio muestra que los niños amamantados son más inteligentes
Mayo 8, 2008, 10:48 am
Guardado en: Lactancia Materna

WASHINGTON (Reuters) - Un nuevo estudio brinda la mejor evidencia hasta la fecha de que la lactancia materna puede hacer a un niño más inteligente, informó el lunes un equipo internacional de investigadores.

Los niños amamantados por más tiempo y que no habían mezclado la leche materna con fórmula obtuvieron calificaciones mejores en pruebas de inteligencia, indicaron investigadores de Canadá y Bielorrusia.

Alrededor de la mitad de 14.000 bebés fueron asignados al azar a un grupo en el que se incentivó la lactancia materna prolongada y exclusiva, en clínicas y hospitales de Bielorrusia. Las madres de los otros niños no recibieron un estímulo especial.

Aquellos chicos del grupo donde se estimuló el amamantamiento fueron alimentados con leche materna por más tiempo y, en promedio, eran menos propensos a recibir fórmula en biberón.

A los tres meses, el 73 por ciento de los bebés en el grupo de incentivo de la lactancia materna seguía amamantando, comparado con el 60 por ciento de los niños de la otra cohorte.

A los seis meses, los porcentajes eran del 50 y el 36 por ciento, respectivamente.

Además, el grupo de mamás incentivadas a amamantar era mucho más propenso a dar a los bebés sólo leche materna. La tasa era siete veces mayor, por ejemplo, que a los tres meses.

Los niños fueron controlados por durante unos seis años y medio.

Los chicos en el grupo de lactancia incentivada tenían calificaciones un 5 por ciento más altas en las pruebas de coeficiente intelectual (CI) y mejores rendimientos académicos, revelaron los investigadores.

Estudios previos habían indicado el mejor desarrollo cerebral y los beneficios en la inteligencia de los chicos amamantados.

Pero los expertos buscaban determinar si eso se debía a la lactancia materna o a que las mamás que preferían amamantar a sus bebés eran diferentes a las que optaban por la fórmula.

El diseño del estudio, que asignó al azar a los bebés a uno de los grupos más allá de las características de la madre, pretendió eliminar esa confusión.

“LAS MADRES QUE AMAMANTAN SON DIFERENTES”

“Las mamás que amamantan, lo hacen por más tiempo o de manera más exclusiva son diferentes a las madres que no lo hacen,” dijo en una entrevista telefónica el doctor Michael Kramer, de la McGill University y el Hospital de Niños de Montreal.

“Suelen ser más inteligentes. Tienden a invertir más (tiempo) en sus bebés. Suelen interactuar con ellos más de cerca. Serían el tipo de madres que leen más a sus hijos, que pasan más tiempo con ellos, que juegan con ellos,” agregó Kramer, quien dirigió el estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry.

Los investigadores midieron las diferencias entre los dos grupos usando pruebas de CI administradas por los pediatras de los niños y mediante las calificaciones que sus docentes ponían en el desempeño en lectura, escritura, matemática y otras materias.

Ambos conjuntos de calificaciones eran mucho mayores en los niños del grupo en que se promovió la lactancia materna.

El estudio comenzó a mediados de la década de 1990. Kramer dijo que la idea inicial era hacerlo en Estados Unidos y Canadá, pero muchos hospitales de esos países en ese momento habían comenzado a alentar fuertemente la lactancia materna como cuestión de rutina.

La situación era muy distinta en Bielorrusia entonces, explicó el autor, donde se incentivaba mucho menos la práctica.

Kramer añadió que aún se desconoce cómo el amamantamiento hace a los niños más inteligentes.

“Se podría deber a que la lactancia lleva más tiempo, la madre interactúa más con el bebé, habla más con el bebé,” dijo el investigador. “Podría deberse a una cuestión emocional o física, o a una hormona o algo más en la leche que absorbe el bebé,” agregó.

Investigaciones previas demostraron que los bebés cuyas madres los amamantaban tenían más ventajas de salud que los niños alimentados con fórmula.

Esto incluye menores infecciones de oído, estómago o intestinos, menos problemas digestivos, enfermedades cutáneas y alergias y menor riesgo de desarrollar hipertensión, diabetes y obesidad.

(Editada en español por Ana Laura Mitidieri)



Acabar con la guerra del cambio de pañal
Mayo 6, 2008, 10:36 pm
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¡Los bebés están repletos de energía! No quieren estar tumbados para que se les cambie el pañal. Lloran, se inquietan e incluso ruedan o gatean escapándose. El problema de cambiarle el pañal puede convertirse en una guerra entre el adulto y el bebé.

El cambio de pañal como un ritual
La posición de los padres y el bebé durante el cambio de pañal es perfecta para crear una experiencia que refuerce el vínculo entre ellos. La distancia entre tu cara y la del bebé mientras estás inclinado sobre él, resulta perfecta para establecer un contacto visual y una comunicación con él. Además, esta oportunidad de oro se presenta varias veces al día, cada día; no importa si estás muy ocupada, siempre tienes unos momentos de conexión tranquila con el bebé. Es un ritual demasiado valioso como para ser tratado como un simple mantenimiento higiénico.

Aprender sobre el bebé
El cambio de pañal te ofrece una oportunidad perfecta para conocer las señales e indicios que el bebé muestra. Aprenderás como funciona su pequeño cuerpo, lo que le provoca cosquillas y le causa esos altibajos. Cuando lo alces, muevas y toques, tus manos aprenderán el mapa de su cuerpo y lo que es normal para él. Esto es muy importante porque te permitirá descifrar fácilmente cualquier cambio físico que necesite de tu atención.

Crear confianza
Los cambios de pañal regulares crean un ritmo en el mundo de tu bebé y proporcionan la sensación de que el mundo es seguro y pueden depender de alguien. Son episodios regulares y consistentes en días que no serán siempre predecibles. El contacto amoroso le enseña que es un ser valorado, y tu cuidado cariñoso que es respetado.

Una experiencia durante la que tu bebé aprende
Tu bebé aprende muchísimo durante el cambio del pañal. Es una de esas ocasiones en las que ve su propio cuerpo sin ropa, y cuando puede sentir sus movimientos sin un paquete de pañal entre sus piernas. Un rato sin pañal es una excelente oportunidad para desperezarse y aprender como se mueven.

Durante el momento del cambio, el bebé está también muy pendiente de tu voz. Se concentra más en lo que estás diciendo y cómo lo estás diciendo, un componente importante de su aprendizaje del lenguaje. Y, a la inversa, por unos preciosos minutos, tú eres su audiencia atenta, y puedes concentrarte en lo que el bebé está diciendo y cómo lo está diciendo, algo crucial para el desarrollo de vuestra relación.

Lo que el bebé piensa y siente
A muchos bebés activos no les importa si su pañal está limpio o sucio. Están demasiado ocupados para preocuparse por tales problemas. Puede ser importante para ti, pero no es ningún motivo de interés para el bebé.

La irritación por el pañal o la incomodidad (por un mal ajuste o un tamaño erróneo) pueden hacer que un cambio de pañal sea problemático, por lo que deberías asegurarte en primer lugar de que este no es el caso. Una vez preparada, introduce algunos ajustes en este inevitable proceso para hacerlo más agradable.

Respira profundamente
Dado el número de pañales que has de cambiar, es posible que lo que para ti solía ser una experiencia agradable se torne rutinaria, o peor aun, molesta. Cuando los padres consideran que el cambio de pañal no es nada más que una acción mecánica, desde luego no resultará divertida para su bebé. Intenta redescubrir la experiencia que conlleva el cambio de pañal: un momento de calma en un día ajetreado en que compartes tu tiempo en exclusiva con tu hijo.

Diviértete
Resulta un momento excelente para cantar, soplar sobre su barriguita, hacerle cosquillas y jugar. Un poco de diversión puede ayudar a ambos a hacer más fácil el cambio de pañal. Un juego que no pierde su interés con el tiempo es el de “esconder el pañal.” Pon el pañal en su cabeza, hombro o dentro de su ropa y pregúntale, “¿Dónde está el pañal? ¡No lo encuentro!” Una variante divertida es darle un nombre al pañal y usarlo como marioneta con una voz chillona. Haz que el pañal llame a tu hijo al cambiador y que le hable mientras lo cambias. (Si te cansas de hacer de Mister Pañal, acuérdate cómo era antes de probar esta idea.)

Usa la distracción
Guarda algún juguete que emita luz junto al cambiador y deja que tu bebé juegue con él cuando lo cambias. Algunos de estos juguetes tienen botones para cambiar el color o la forma del haz de luz. Llámalo la “luz de los pañales” y guárdalo cuando hayas cambiado el pañal. Seguro que encuentras otros juguetes especiales que llamen la atención de tu pequeño, o incluso puedes tener una cestita con varios. Si los reservas sólo para el cambio de pañal, pueden mantener su carácter novedoso durante largo tiempo.

Prueba a cambiarlo de pie
Si el pañal sólo está mojado (no hay deposiciones), prueba un cambio rápido mientras tu bebé está de pie. Si usas pañales de tela, ajusta una pierna de manera que puedas ponérselo como un pantalón.

¿Es hora de dejar el pañal?
Si tu hijo ya es mayorcito y parece preparado para el siguiente paso, considera iniciarlo en la tarea de aprender a ir al baño.

 



Respuesta de Carlos González para el destete
Mayo 6, 2008, 10:22 pm
Guardado en: Lactancia Materna

Tengo una hija de 2 años que desde su nacimiento toma el pecho, complementándolo con otros nutrientes por supuesto. Está sana y contenta, pero empiezo a estar cansada e incómoda. ¿Cómo me aconsejaría iniciar el destete?

 

Incluso si usted no hace nada, su hija acabará dejando el pecho, pero puede que tarde aún meses o incluso años. Si usted quiere acelerar el proceso, es importante darle algo a cambio. El pecho no es sólo comida, también implica contacto físico, cariño, consuelo… Hay que darle todo eso a la niña de otra manera. Destetar a un niño exige más esfuerzo que darle el pecho. Hay que cogerle más en brazos, hay que cantarle más canciones, llevarle más a pasear, jugar más. La idea es que se olvide de pedirlo, pero cuando lo pida lo mejor es dárselo en ese momento porque si se le intenta negar se añade la atracción de lo prohibido.



Colecho o compartir cama hasta los 5 años
Mayo 6, 2008, 10:07 pm
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Una experta  británica líder en salud mental ha aconsejado a los padres que rechacen años de convencionalismo y permitan a sus hijos dormir en cama con ellos hasta la edad de cinco años.

Margot Sunderland directora de educación del Centro de Salud Mental para Niños en Londres, dice que esta práctica conocida como “colecho”, hace que los niños crezcan  como adultos calmados y saludables.

Sunderland, autora de 20 libros, subraya su consejo en “La ciencia de la paternidad” que será publicado a finales del mes.

Ella está tan segura de sus hallazgos en este nuevo libro, basado en 800 estudios científicos, que ella está haciendo un llamado a los visitantes de salud para que hagan artículos con hechos sobre como educar a los papás en el tema de “colecho”.

“Estos estudios deberían ser diseminados ampliamente a los padres”, dice Sunderland.  “Yo simpatizo con los gurús de la crianza - por qué deberían conocer la ciencia?  Noventa por ciento de estos son tan novatos que ellos deberían saber esto ahora.  No hay absolutamente ningún estudio que diga que es bueno dejar llorar a los niños.

Ella argumenta que tal práctica, común en la Gran Bretaña de entrenar a los niños a dormir solos desde las primeras semanas de nacido es dañino, por que cualquier separación de los padres incremente el nivel de hormonas del estrés como el cortisol.

Sus estudios están basados en avances en el entendimiento científico desde hace 20 años de cómo el cerebro de los niños se desarrolla. Y otros estudios usando escaners par analizar como ellos reaccionan en particulares circunstancias.

Por ejemplo, un estudio neurológico de hace tres años, muestra que un niño separado de alguno de sus padres experimenta una actividad cerebral similar al dolor físico.

Sunderlando también cree que esta práctica tan concurrida está basada en actitudes sociales que deben ser abandonadas.   “Hay un tabú en este país acerca de que los niños deben dormir con sus padres”, ella dice.

“Lo que yo he hecho en este libro es presentar la ciencia. Estudios de todo el mundo muestran que el colecho, hasta la edad de los cinco año es una inversión para el niño”  Ellos pueden experimentar la ansiedad por la separación hasta la edad de los cinco años y más allás, lo cual les puede afectar más tarde en la vida.  Esto es calmado por el colecho”.

Los síntomas también pueden ser físicos. Sunderlan cita un estudio que encontró que el 70% de las mujeres que no han sido confortadas cuando ellas lloraban de niñas desarrollaron dificultades digestivas siendo adultas.

El libro de Sunderland la pone al nivel de la ampliamente leída gurú de la crianza Gina Ford, cuyos consejos son seguidos por miles de padres.

Ford aboga por el establecimiento de rutinas de dormir para bebés desde una temprana edad “lejos del resto de la familia” y enseña a los bebés a “dormir sin asistencia de los adultos”.

En su libro. “The complete sleep guide for contented babies and toddlers”; ella escribe que los padres necesitan tiempo para ellos.  “Compartir cama. muy a menudo lleva a los padres a dormir encuartos separados” y madres exhaustas, una situación que pone enorme presión en la familia como un todo.”

Anette Mountford, jefe ejecutivo de la organización de crianza Famili Links, confiró que la norma para los niños en Gran Bretaña era la de animarlos a dormir en cunas y camas, a menudo en cuartos separados, desde temprana edad.  “Los padres necesitan su espacio”,
ella dice.  “Hay beneficios definitivos al animar a los niños a dormir en su propia rutina y su propio espacio.”

 Sunderland dice que poner a los niños en sus propias camas desde las pocas semanas de nacido, aun cuando estos lloren en la noche, ha mostrado un incremento en el flujo de cortisol en el cuerpo. Estudios de niños menores de cinco años han mostrado que en  más del
90%, el cortisol se eleva cuando ellos van a la guardería.  Y cae en 75% cuando ellos regresan a casa.

Profesor Jaak Panksepp, un neurocientífico de la Universidad Estatal de Washingtona, quien ha escrito unas palabras para este libro, dice que el argumento de Sunderland es coherente con la neurociencia.  Una sociedad que sea sabia lo tomará con el corazón”.

Sunderland argumenta que poner a los niños a dormir solos es un fenómeno occidental peculiar que puede incrementar el riesgo de muerte de cuna, también conocido como Síndrome de Muerte Súbita (SMS).  Esto posiblemente causado por el el niño pierde el efecto calmante en su respiración y en su función cardíaca que proviene de estar cerca de la madre.

“En Gran Bretaña, 500 niños al año mueren de SMS”, Sunderland escribe.  “En China, donde el colecho es algo común, la muerte por SMS es tan rara que incluso no tiene nombre.”

Artículo original: The Sunday Times Mai 14, 2006 (edición digital)

 



Trucos para vestirles
Mayo 6, 2008, 10:01 pm
Guardado en: Trucos

Usted pasará mucho tiempo vistiendo a su bebé, y será mucho más fácil si no tiene que luchar con el durante todo el proceso. Aquí tiene como realizar el trabajo de modo eficiente, de manera que ambos lo disfruten.

Planee con antelación: antes de comprar la ropa, vista al niño en su imaginación: seleccione ropa fácil de poner, como mínimo una talla mayor, con un mínimo de botones. Busque cuellos elásticos que no atrapen las orejas. Escoja ropa fácil de deslizar en un blanco móvil.

Implante buenos recuerdos del vestirse. Cómo el niño se comporte durante el cambio de pañal, establece el tono para su aceptación del vestido. Muchos chicos que disfrutan del vestido pueden ser enseñados a colaborar a la edad de 1 año, a vestirse solo alguna prenda a los 2 años, y a vestirse completamente a la edad de 4 años.

Enseñe mientras viste. Pruebe estos trucos:

1-. para promover la colaboración, conecte a nivel de los ojos del niño: vista a su hijo en un lugar alto o con más seguridad poniéndose de rodillas en el suelo. Mírele, hable y cante. Juegue a un juego de vestirse: “ponemos dentro el pie izquierdo, ponemos dentro el pie derecho y ahora lo agitamos todo”
2-. Juegue a las partes del cuerpo, un viejo truco para mantener las manos inquietas ocupadas: “¿Dónde está la nariz de papá?”. Manténgalo entretenido con teatro mientras lo viste.
3-. Algunas técnicas de distracción siguen funcionando: con niños de dos años tenga un juguete especial para la hora de vestirse.
4-.Los niños mayores, colóquelos cerca de una ventana, y déjeles disfrutar la vista mientras los viste.
5-.cante una canción con la secuencia adecuada para vestirse: “primero ponemos la ropa interior, interior, interior…”. Hable de lo que está haciendo “¿Dónde está tu body?, después ponemos los calcetines…”. Diga el nombre de la ropa y enséñele donde va.
6-.Si su hijo de tres años se resiste a vestirse, haga un capital de una ventaja evolutiva de este periodo: el amor del niño por la imaginación. Escoja un personaje que les guste a los dos. He aquí como una madre se vuelve animadora y motiva a su hijo de tres años para vestirse: “ me voy a convertir en meter pan, hablaré como meter pan y vamos a hablar de cómo meter pan necesita vestirse porque va a correr una aventura emocionante, y tiene que llevar puestos sus pantalones”
7-.Cuando un niño pequeño sabe que le van a vestir es para el una oportunidad perfecta para involucrarla a usted en una cacería. Si tiene tiempo para ello, adelante, permítalo, con muchos juegos y cosquillas una vez atrapado. Si no tiene tiempo o no está de humor, ofrézcale otro juego en su lugar: mírele a través del agujero del cuello y cuando el se acerque a mirar “cácele” con la prenda.. Lo mismo con las perneras del pantalón.

Sea su modelo de vestirse: vístale a la vez que usted, pieza por pieza. Intente un concurso de ver quien se viste antes. Rápidamente el novato se convertirá en rápido. Para los que están aprendiendo (entre tres y 4 años: “tu te pones la camisa y yo la abrocho”
Acepte malas combinaciones: un niño pequeño (entre dos y cinco) puede generar ideas fijas en su mente y protestar por las alternativas. Un niño pequeño no se caracteriza por su flexibilidad. Esto no es ser terco, es desarrollar la personalidad. Si quiere levar un jersey naranja y un pantalón rojo, déjele, aunque viole su sentido del gusto. O déle a escoges entre tres combinaciones. Esto es una pequeñez que no merece para nada una batalla. Una madre lo expresó así: si se viste solo puede ponerse lo que quiera. Por supuesto procurando que las ropas que tiene en su cajón sean adecuadas a la estación. Espere a los 10 años, y su hijo vestirá mas a la moda que usted.

De alternativas en la compra: a los 4 años, los niños se preocupan por lo que llevan puesto. Lévele de compras y déjele tener algún criterio en lo que compra: por ejemplo una de cada 3 prendas o así.

A veces los padres saben que es lo mejor. He aquí como una mamá sabia, consiguió vestir a su hijo respetándole y sin que su autoridad quedara menoscabada:

Nuestro hijo de tres años está descubriendo que tiene deseos y opiniones. Mi trabajo y mi deseo es validar su capacidad de tomar decisiones. Cuando nuestro hijo ejerce su propia voluntad y hace una elección que difiere de la nuestra, no lo contemplamos como un desafío do autoridad. Simplemente nuestro hijo quiere algo distinto de lo que queremos nosotros. Por ejemplo: mi marido estaba vistiendole. A. quería llevar su jersey nuevo gordo que le habían regalado por navidades. Hacía muchísimo calor y le llevábamos a un parque soleado. Mi marido le explicó que pasaría calor, pero A. insistió en su decisión.. Mi marido redijo: tengo una idea: llevaremos el jersey y así si hace frío tendrás que ponerte. A. pensó que llevar el jersey con el era una gran idea. Mi marido podía haberle ordenado que no se lo pusiera, pero de esta manera tomó en cuanta la decisión de A. y llegaron a un acuerdo.

Extraído de la web del Dr. Sears www.askdrsears.com y traducido por Solecilla

 



La lactancia materna y dormir con el bebé: colecho
Mayo 6, 2008, 9:53 pm
Guardado en: Dormir sin lágrimas

Dormir con el bebé es una practica cada vez más extendida (se reconozca o no) en nuestra sociedad. Resulta muy cómodo cuando se amamanta a un pequeño y para muchas familias la opción más agradable.

 

Las investigaciones han demostrado que el colecho promueve los vínculos, regula patrones de sueño de la madre y de su bebé, juega un papel importante al ayudar a la madre a ser más sensible a las necesidades de su bebé, y les da a ambos más oportunidad de un buen descanso.

 

Beneficios de la lactancia asociada con el colecho:

 

 

 

Protección inmunológica: Los lactantes que comparten lecho con sus madres maman con más frecuencia. La lactancia materna aporta protección inmunitaria extra, entre los 3 y los 6 meses cuando el sistema inmunológico del bebé está en su momento más sensible y el riesgo de muerte súbita es mayor.

 

La prolactina aumenta durante las tomas nocturnas.

 

Los bebés que duermen con sus madres muestran esquemas de sueño REM durante la succión.

 

La succión mejora la cantidad de oxigeno en sangre de los bebés prematuros.

 

Mayor desarrollo cardiorrespiratorio, en los bebés que están más tiempo en contacto y/o con el pecho con sus madres.

 

Regulación térmica: La temperatura del cuerpo, compartida durante el sueño, ayuda a regular la respiración. El enfriamiento deprime la respiración.

 

Armonía en el ritmo respiratorio: El bebé se acostumbra al ritmo de la respiración de la madre dentro del útero. Después del nacimiento, la madre continua funcionando como un marcapasos de respiración recordando al bebé que tiene que respirar.

 

Conciencia mutua: Las madres que amamantan y los bebés que comparten lecho tiene más sueño REM y menos sueño nREM.

 

La sensibilidad de la madre hacia el hijo se incrementa durante el sueño REM ( el que más predomina

 



Las Rabietas
Mayo 6, 2008, 9:43 pm
Guardado en: Educación

Quiéreme cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito. 

Por Rosa Jové

Qué es una rabieta: Cuando nacemos, el principal plan que tiene la naturaleza con nosotros es que podamos sobrevivir. Para ello nos “apega” con las personas que nos cuidan, ya que está comprobado que teniendo a un cuidador cerca vivimos más (recordad que somos una especie muy incompletita cuando nacemos). Por eso es tan importante que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca y por ello es tan importante que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto.), solo así se crea un apego seguro entre el niño y sus padres: el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz.

 

Es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle bien clarito que “siempre” estaremos con él, que “siempre” le querremos y le cuidaremos, aunque a veces no nos guste “exactamente” lo que hace. Eso es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades.

Alrededor de los dos años (puede variar según el niño) la supervivencia del niño está ya más garantizada (se desplaza solo, puede comer casi de todo y con sus propias manos, es autónomo en sus actos más vitales ..) y la naturaleza (¡qué sabia que es!) tiene otro plan para nosotros: si al principio era “apegarnos” para sobrevivir, ahora nos prepara para la independencia (pensad que sin independencia no crearíamos una familia propia, y eso es básico para el plan reproductor de la naturaleza).

La independencia y autonomía es un largo camino que se va adquiriendo con la edad y a estas edades empezamos de una forma muy rudimentaria. ¿Cómo hace el niño para manifestar su independencia? Pues dada su edad es una estrategia muy simple: consiste solamente en negar al otro. Su palabra más utilizada es el “no” y es fácil de entender porque, negando al otro, empieza a expresar lo que él “no es” porque aún no sabe realmente lo que “es”.Intento explicarme mejor: ¿Cómo se yo (niño) que soy otro y puedo hacer cosas diferentes a mis padres? ¡Pues llevándoles la contraria! Puede que aún no tenga claro lo que voy a ser pero así sé lo que no soy: yo no soy mis padres, por lo tanto ¡soy otro!

 

El único problema para los niños, es que les conlleva un conflicto emocional importante porque como los padres no entienden lo que pasa y normalmente se enfadan con ellos, los niños notan que se están enfrentando a los seres que más quieren y eso les provoca una ambivalencia de sentimientos. Eso, nada y más y nada menos son las famosas rabietas: una lucha interior entre lo que debo hacer por naturaleza y una incomprensión de mis padres hacia tales actos que me provocan unos sentimientos ambivalentes y negativos. Esa ofuscación entre querer una cosa, no entender lo que pasa y el rechazo paterno, es la fuente de la mayoría de las rabietas. Por eso lo mejor es dejarle claro que haga lo que haga siempre le queremos y le comprendemos, aunque a veces no estemos de acuerdo. Muchos padres viven esta etapa con mucha ansiedad porque piensan que es una forma que tienen sus hijos de rebeldía, tomarles el pelo y desobediencia. Nada más lejos. En estas conductas del niño no hay ningún sentido de “ponernos aprueba” ni hay ningún juego de poder entre medio (bueno a veces los padres sí que se lo toman como tal, pero el niño nunca pretende “desafiar” al adulto, solo hacer cosas diferentes a sus padres). Si el niño lleva la contraria a sus padres es para comunicarles algo muy importante: “¿lo ves?, me hago mayor. ¡Yo no soy tú! Puedo querer, desear y hacer cosas que tu no quieres”.

 

 

¿Qué hacemos ante una rabieta? La mejor manera de superar las rabietas la resumo en cinco puntos

 

 

1- Comprendiendo que el niño no pretende tomarnos el pelo. Esta simple convicción hará que seamos más flexibles con ellos (y por lo tanto se evitan muchos conflictos). Solamente pretende mostrarnos su identidad diferenciada.

 

 

2- Dejando que pueda hacer aquello que quiere. “¿Y si es peligroso o nocivo?” -me preguntareis-. Evidentemente lo primero es salvaguardar la vida humana, pero los niños raramente piden cosas nocivas, ¿saben lo más peligroso que me pidieron mis hijos cuando eran pequeños? ¡Ir sin atar en la sillita del coche!. Evidentemente les dije que no, y no arrancamos hasta que estuvieron convencidos, pero no me han pedido nunca nada tan peligroso. Bueno, una vez mi hijo mayor cogió una pequeña rabieta porque quería un cuchillo “jamonero”, pero la culpa era más mía por dejar a su vista (y alcance) un cuchillo de tales dimensiones, que él por pedirlo. ¿No? El hecho de que quieran llevar una ropa diferente a la que nosotros queremos puede que atente contra el buen gusto, pero raramente atentará contra la vida humana. Lo mismo pasa con alguna golosina o con otras cosas. Si usted es un padre que vigila que el entorno de su hijo sea seguro, es difícil que pueda pedir o tocar algo nocivo para él. El hecho de el niño pueda experimentar el resultado de sus acciones sin notar el rechazo paterno hará que no se sienta mal ni ambivalente (y, de paso, evitamos la rabieta).

 

 

3- Evitando tentaciones. Los comerciantes saben perfectamente que los niños piden cosas que les gustan (por eso en los grandes supermercados suelen poner chucherías en las líneas de caja) ¿Acaso pensaba que el suyo es el único niño que montaba en cólera por una chuchería? Si su hijo es de los que pide juguetes cuando los ve expuestos o chucherías si las tiene delante ¿Qué espera?. Intente evitar esos momentos (no se lo lleve de compras a una juguetería o intente buscar una caja donde hacer cola que no tenga expositor de juguetes ni dulces) o pacte con él una solución (”Cariño vamos al super. Mamá no puede estar comprando cada día chuches porque no son buenas para tu barriguita, así que solo elegiremos una cosita”). Si los mayores nos rendimos muchas veces a una tentación (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) ¿Por qué pensamos que un niño puede contenerse más que nosotros?

 

 

4- Podemos expresar nuestra disconformidad, pero no atacamos la personalidad del niño o valoramos negativamente su conducta. Es decir, mi hijo no es más bueno o malo porque ha hecho una cosa bien o no. Mi hijo siempre es bueno, aunque a veces yo no le entienda o no me guste lo que ha hecho. En este sentido vean este diálogo: Mamá: Cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso. Niño: No quiero, mamá: ¿Cómo que no quieres? Esto está mal. ¡Eres un niño malo! Tía Marta te quiere mucho y tú no la quieres. Mamá no te querrá tampoco. A partir de aquí puede haber dos opciones o el niño monta una pataleta del tipo: ¡eres tonta y tía Marta también! Y ya la tenemos liada. O bien, ante la idea de perder el amor de su madre, va y le da un beso a tía Marta, a lo que su madre responde: “¡Que bien! Así me gusta ¡Qué bueno eres!” con lo que el niño aprende que es bueno cuando no se porta como él siente y que solo obra bien cuando hace lo único que quiere su madre. Es decir: se nos quiere cuando disfrazamos nuestros sentimientos. Ninguna de las dos soluciones es correcta porque en ningún momento hemos evitado atacar la personalidad del niño (eres malo) y hemos valorado su conducta (esto esta mal o esto está bien). Si en lugar de ello hubiéramos entendido sus emociones, a pesar de mostrar nuestra disconformidad, el resultado podría haber sido: Mamá: cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso. Niño: No quiero. Mamá: Vaya, parece que no te apetece dar un beso a la tía marta. (Reconocemos sus sentimientos) Niño: sí. Mamá: Cuando las personas van de visita a casa de otra se les da un beso de bienvenida, aunque en ese momento no se tengan muchas ganas ¿lo sabías? Niño: No. (Y si dice que sí, es lo mismo). Mamá: ¿vamos pues a darle un beso de bienvenida a tía Marta?

 

Normalmente a estas alturas el niño (que ha visto que le han entendido y que no le han valorado negativamente) suele contestar que sí. En el hipotético caso de que siga con su negativa podemos mostrar nuestra disconformidad: Mamá: El hecho de que no se lo des me disgusta, porque en esta casa intentamos que la gente se sienta bien. ¿Qué podemos hacer para que tía Marta se sienta bien sin tu beso? (a lo mejor tía Marta es una barbuda de mucho cuidado y a su hijo no le apetece darle un beso, pero eso no implica que quiera que se sienta ofendida). Niño: le diré hola y le tiro un beso. Mamá: Me parece que has encontrado una solución que nos va a gustar a todos. ¡Vamos!

 

 

5- Las rabietas se pasan con la edad. Es decir, llega un día en que el niño adquiere un lenguaje que le permite explicarse mejor que a través del llanto y las pataletas. También llega un día en que sabe lo que “es” y “quiere” y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Llega un momento en que, si no hemos impedido sus manifestaciones autónomas y de autoafirmación, tenemos un hijo autónomo, que sabe pedir adecuadamente lo que quiere porque ha aprendido que nunca le hace falta pedirlo mal si su petición es razonable. ¿Cómo hacer que llegue antes este momento en que finalizan las rabietas? Por una parte hemos de procurar que en la etapa anterior (la del apego que explicábamos al principio) el niño esté correctamente apegado: un niño inseguro tardará más en pasar esta etapa de independencia. Así que si quiere que su hijo sea autónomo, mímele todo lo que pueda cuando sea pequeño. Para adquirir la independencia se necesita seguridad y la seguridad se adquiere con un buen apego. Una vez haya llegado a la etapa de las rabietas, hemos de intentar que se solucionen cuanto antes. Nada de esto se dará si coartamos su deseo de separarse de nosotros, ya que lo único que se obtiene “intentando” que no se salga con la suya es un niño sumiso o rebelde (depende del tipo y grado de disciplina o autoridad empleada). Normalmente si les “ignoramos” suelen volverse más sumisos y dependientes (otro día os explico los mecanismos psicológicos de ignorar conductas), aunque lo que vemos es un niño que se doblega y “parece” que mejore en sus rabietas. Pero la causa que provoca esa rabieta sigue en él y se manifestará de otra forma (ahora o en la adolescencia). Sé que es difícil acordarse de todo ante una rabieta infantil. Sé que es difícil razonar cuando estamos a punto de perder la razón. Sé que es difícil, y por eso, ante la duda de no saber como actuar, intente querer a su hijo al máximo porque él lo estará necesitando, ya que las rabietas también hacen sentirse mal a los niños.

 

Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite” o lo que es lo mismo: “intenta ponerte en mi lugar porque yo también lo estoy pasando mal”.